Posteriormente seguiré contando la manera en que fui enamorándome de la música grupera y de todos los géneros que ella encierra, porque no sólo fue mi estancia en Francia la que desarrollo el hermisferio grupero de mi cerebro y el ventrículo naco del corazón. Por ahora quiero presentarles uno de los primeros vídeos que me han hecho apreciar la riqueza artística, cultural, social e incluso psicológica del mundo grupero. Antes, la historia:
En uno de esos días en los que el plomo del cielo cae sobre nosotros con todo su peso y nos exprime los recuerdos, cuando las lágrimas del alma inundan el pensamiento inhabilitando la sinapsis y dejando las neuronas estacionadas en la melancolía; me quedé recordando durante un largo rato a Marisol, una niña bonita de la que, según yo, estuve enamorado.
Marisol era delgada, de cabello castaño liso a los hombros y unos pómulos rojizos muy simpáticos... aunque debo confesar que en tiempos de frío adquirían un tono violáceo que la hacía verse un tanto extraña. Ella era, en aquel entonces, uno de mis amores platónicos en el bachillerato, uno de esos que todos tenemos en algún momento de la vida, y yo nunca supe cómo acercarme a ella, sólo la saludaba, pero jamás tuve el valor de hablarle acerca de mí ni de hacerle preguntas que me ayudaran a conocerla más.
Una de las estrategias que intenté para que ella se diera cuenta de mis sentimientos fue la de tomar alguna canción de amor de la radio y cambiar por aquí y por allá algunas palabras, acomodando cosas que tuvieran relación con nosotros... "yo quería regalarle una poesía y ella pensaba que estaba dando las noticias"... Imagino que lo que yo escribía era poco menos que absurdo, porque al final terminó cuadrándose con un nerd, en aquel entonces los Simpsons apenas nacían y no eran tan famosos como lo son ahora, pero el tipo este era el doble de Milhouse.
En todo ello pensaba en un día nublado y también recordé que, en aquel entonces, cursi como siempre he sido, pensaba en Marisol escuchando la canción "Te amo", de Franco de Vita, y me dispuse a seguir atormentándome buscándola en el YouTube, fui presa de una sorpresa mayúscula al encontrar la versión de esa canción en pasito duranguense, interpretada por La Banda que Manda...
Los elementos de esa agrupación me han dejado sin palabras, primero, el ritmo desenfrenado y desordenado que poco tiene que ver con la letra de la canción; después, los peinados de los intérpretes, para los cuales no tengo palabras... un émulo de Cuauhtémoc Blanco dando paso a la música, el extraño baile que pareciera tener como objetivo primordial exterminar a todas las cucarachas del mundo y, finalmente... ¡¡un niño emo tocando la batería!!, ¡¡un emo duranguense o un niño duremense!! Lo juro (pueden verlo en 0:44, 0:59, 1:03... etcétera, aunque no es necesario que se atormenten viendo todo el vídeo)
PD: Ese emo interpretando pasito duranguense es la prueba fidedigna de que todos esos movimientos tribuales no son más que modas efímeras y sin sentido, al menos en este país.
La mayoría de las tribus dan risa, sobre todo los emos y actualmente los cyberlocks... incomprendidos y sin amor de sus padres, aunque no tienen inconveniente en recibir el dinero de manos de ellos para comprar sus disfraces.
Hay otras tribus y movimientos en los que sus miembros han creado verdaderos estilos y formas de vida, son autosuficientes, productivos, personas de bien. Pero yo, sinceramente, jamás he podido imaginar una familia emo.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Comencemos, pues...
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